“¡Google Translate no sirve para nada!” Fue lo único que atiné a decir por allá en el 2012, una década atrás, tratando de reconstruir un artículo escrito en ruso que era de mi completo interés y que no me dio muchas pistas de contenido tratando de traducirlo al inglés, y mucho menos al español.
Frases incoherentes, palabras atravesadas sin sentido, traducciones absolutamente literales, y frustración. Mucha frustración.
Pasaron 10 años y mi opinión cambió radicalmente, y seguramente también la de todos los lectores que han pasado por allá a traducir algún texto serio.
El giro se empezó a dar en 2016. Google se metió en serio con el NLP (Natural Language Procesing), que es un modelo de Inteligencia Artificial que se enfoca en entender qué es lo que los humanos dicen y escriben. A partir de allí la cosa empezó a andar muy bien y todavía mejora día a día. Puedes hacer la prueba ya y comprobar que va por muy buen camino. Para curiosos y ñoños, se puede ver un poquito más del
proceso de Google incorporando NLP por aquí – en inglés (sorry)
Y eso es solo una muestra.
Creo que ya a todos nos zumba en los oídos esto de la “4ta revolución industrial”, y quienes hablan de eso entienden la inteligencia artificial como el concepto grande que nos va a dar el salto al futuro. Ya el tema se ha abordado
aquí mismo; donde encontrarás un artículo explicando sus ventajas.
Hay que decir que la barrera de entrada al desarrollo de la inteligencia artificial es altísima, la cantidad de datos y las capacidades del personal que lo desarrolla no son fáciles de gestionar. Lo bueno es que también podemos hacer uso de herramientas que se están poniendo a la mano y no tendríamos que empezar desde cero.
Básicamente la Inteligencia Artificial está creciendo hacia la idea de imitar lo que hace tu cerebro para resolver problemas. Por ahora, no voy a entrar a describir mucho todas las ramas en las que podemos dividir la IA, porque es un tema gigantesco que hay que abordar de a pocos; pero vamos a darle un vistazo a las que buscan resolver un conflicto muy contemporáneo, la producción de contenidos.
Y es que uno de los procesos más complejos del cerebro humano es la creación. El conectar diversos conocimientos, analizarlos para tener dominio de un concepto y plasmar lo que queremos en un medio determinado, sea escrito, pictórico o sonoro. Ahí está el reto de marketeros y emprendedores expuestos a todo este vértigo del hacerse ver por estos tiempos.
Mucho se especulaba hasta hace unos años respecto a la imposibilidad de los robots de alcanzar estas virtudes humanas, pero el desarrollo de los últimos años hace pensar que eso que creímos que las máquinas no iban a lograr, se debe redefinir.
Los peces gordos empezaron a invertir en esto hace unos años y se han generado modelos que pueden ser facilitadores para todos.
Vamos a abordar 3 herramientas que están disponibles o ya están cerca de salir al mercado. Hay infinidades más, pero éstas son las que nos funcionan a nosotros.
También en la onda del NLP, como Google, prometen hacer de artículos que rankean en SEO, y de verdad parecen escritos por humanos. Si bien no puedo dar fe de que nos posicionan, (por ahora) por lo menos sus artículos se sienten muy naturales (No lo usé para escribir este artículo, lo juro :)).
Para probar, en
este link se puede hacer estructurar un artículo sobre cualquier tema, gratis.
Soporta el español, no te preocupes.